Las chicas tambien quieren jugar fútbol en Congo

A veces, hasta dos horas antes de iniciar el entrenamiento, empiezan a aparecer las primeros niñas en la escuela de entrenamiento Gothia. Llegan, se saludan de mano y preguntan si no vamos a comenzar pronto. Todo el mundo aquí es muy amable y todos se saludan de mano, esto es algo que me gusta. ¿Por qué no lo hacemos así en Suecia? Es algo que me gustaría llevar a casa conmigo, entre otras muchas cosas que separan a nuestras culturas.
Hay algunas chicas que generalmente son las primeras en llegar a las instalaciónes, siempre dispuestas a poner en marcha sus entrenamientos. Las dos horas de espera que quedan antes de que comienza el entrenamiento, en sus ojos parece ser una espera insoportable. Una de estas chicas se llama Emmanuelle y vive justo al lado de los campos. Con sus diez años de edad se encuentra entre los más jóvenes de la clase, pero también es la que está allí con más frecuencia. Las pocas veces que no se presenta, nos hemos preocupado y preguntado que habrá sucedido, porque no es probable que se pierda un entrenamiento.
Las chicas que juegan al fútbol forman solo una clase y por lo tanto varían un poco en las edades. A pesar de que Emmanuelle es varios años más joven que algunas de las otras chicas y algunos centímetros más corta que la mayoría de ellas, le da todo lo que tiene al jugar y siempre está bromeando y divirtiéndose con los otros jugadores. En años anteriores ha sido difícil atraer a las niñas a este proyecto y por lo tanto, comenzamos con otras actividades para darles más alternativas a elegir. Chicas jugando al fútbol no es una cosa muy común en el Congo y esto puede encontrar cierta resistencia. Como una chica de Suecia, tengo dificultades para entender la razón de esto, porque para mí es un hecho que niños y niñas puedan practicar este deporte si así lo desean. Sin embargo, para poder avanzar las cosas en el proyecto se introdujo también la gimnasia y el voleibol, que ha dado buenos resultados y ahora también ha sido impulsar el fútbol. En la actualidad, hay muchas chicas enroladas en el proyecto lo cual es grandioso y esperamos que sigan viniendo! Creo que nuestro papel como voluntarios aquí es importante, porque a veces tenemos una forma diferente de ver las cosas y podemos contribuir con nuestro conocimiento de cómo funcionan algunas cosas en Suecia. Yo junto con frida y un entrenador de aqui, tenemos la responsabilidad de el entrenamiento de las chicas, creemos que es importante que tengan entrenadoras mujeres a quienes puedan tener como ejemplo. La mayoría de las chicas son nuevas en el fútbol y algunas no había ni tocado una pelota antes de llegar a Gothia y ésto hace de nuetrsa tarea en un verdadero desafío como líder, ya que las condiciones no siempre hacen que sea más fácil. No es fácil dar un pase en un campo que parece playa y esta todo irregular. La clase de las niñas también atrae a una gran cantidad de espectadores y muchos estan muy curiosos por vernos jugar. Muchos han comentado lo que hacemos y no siempre son palabras amables, pero admiro a las chicas que están luchando no solo por las dificultades que encuentran en el campo sino tambien contra los prejuicios de que el fútbol no es un deporte para las mujeres.
Estoy impresionada por niñas como Emmanuelle, que se atreven a hacer lo suyo y continuar jugando al fútbol, aunque no todo el mundo tiene una actitud positiva hacia ella. Muchas de las chicas tienen una gran responsabilidad en el hogar, y con frecuencia ayudan tanto con la cocina, la limpieza y el cuidado de sus hermanos menores. Así que creo que es importante que estas chicas vengan a veces en las tardes y hagan otra cosa que labores del hogar y solo ser niños. Creo que es genial que a través de este proyecto se puede mediar en que las niñas y los niños tengan los mismos derechos. Cualquier persona que quiera jugar al fútbol, puede hacerlo sin importar su género.
Voluntarios del futbol / Sara


